Médico especialista neurocirugía

Neurocirugía Las Palmas - Gran Canaria

Que es el dolor neuropatico: sintomas, causas y tratamiento

Hay dolores que aparecen después de un golpe, una sobrecarga o una inflamación clara. Suelen ser fáciles de entender: una zona se lesiona y duele. Pero hay otro tipo de dolor más desconcertante, difícil de describir y, muchas veces, más limitante. Es un dolor que quema, corre por el cuerpo como una descarga eléctrica o aparece incluso cuando apenas rozamos la piel. En estos casos, el problema no siempre está en el músculo o en la articulación, sino en el propio sistema nervioso. Se trata del dolor neuropatico.

Este dolor se puede sentir lejos del punto donde se origina. Una hernia discal lumbar, por ejemplo, puede provocar dolor en la pierna; una compresión cervical puede causar molestias en el brazo y una neuropatía periférica puede empezar con ardor u hormigueo en los pies.

Comprender que es el dolor neuropatico ayuda a identificarlo antes, evitar tratamientos poco eficaces y acudir al especialista adecuado cuando los síntomas no mejoran.

¿Qué es el dolor neuropatico?

El dolor neuropatico es un dolor causado por una lesión o enfermedad del sistema somatosensorial, la parte del sistema nervioso encargada de recibir y transmitir sensaciones como dolor, temperatura o presión. La International Association for the Study of Pain (IASP) define el dolor neuropático de este modo.

Dicho de forma sencilla, el nervio deja de transmitir información de forma normal. Puede enviar señales de dolor aunque no haya una lesión reciente en la piel, el músculo o el hueso. También puede amplificar estímulos pequeños, como el roce de la ropa, hasta convertirlos en dolorosos.

Los dolores neuropaticos no siempre se parecen a una contractura o a una molestia mecánica. Muchas personas los describen como quemazón, corriente eléctrica, pinchazos, calambres, hormigueo o sensación de acorchamiento. En algunos casos, el dolor convive con pérdida de fuerza o sensibilidad.

Una duda frecuente es si el dolor neuropático es grave. No siempre implica una enfermedad grave, pero se debe valorar cuando es persistente, intenso, progresivo o aparece junto a otros síntomas neurológicos. El dolor es una señal de que algo está afectando al sistema nervioso, y conviene localizar la causa.

Por qué aparece el dolor neuropatico

El dolor neuropático puede aparecer por diferentes motivos. En una consulta de neurocirugía, una de las causas más relevantes es la compresión de una raíz nerviosa por problemas de columna, aunque no es la única. También puede deberse a lesiones directas de nervios, enfermedades metabólicas, infecciones o traumatismos.

Lesion de nervios perifericos

Los nervios periféricos son los que salen del cerebro y la médula espinal para llegar a brazos, piernas, tronco y órganos. Cuando uno de estos nervios se daña, puede aparecer dolor neuropático en su territorio.

Esto puede ocurrir tras un traumatismo, una cirugía o una cicatriz que atrapa un nervio, entre otras causas. También puede aparecer en neuropatías periféricas, donde los nervios pierden progresivamente su función.

Entre los ejemplos más habituales de dolor neuropatico están el ardor en los pies por neuropatía diabética, el dolor tras un herpes zóster, las descargas en una pierna por ciática o el hormigueo doloroso en una mano por atrapamiento nervioso.

Compresión radicular por problemas de columna

Una causa muy frecuente de dolor neuropático es la compresión de una raíz nerviosa en la columna. Las raíces nerviosas salen de la médula y viajan hacia brazos o piernas. Si una hernia discal, una estenosis de canal o una artrosis vertebral comprime una raíz, puede aparecer dolor irradiado.

En la columna, esto suele notarse como dolor lumbar que baja por el glúteo, la parte posterior o lateral de la pierna, e incluso hasta el pie. En la zona cervical, puede sentirse en el cuello, hombro, brazo, antebrazo o mano. No es raro que el paciente diga: que le duele la pierna, pero que le han dicho que viene de la espalda.

Este tipo de dolor puede empeorar al estar sentado, caminar o toser. También cuando se realizan determinadas posturas.

Causas metabólicas, infecciosas y postquirúrgicas

No todo dolor neuropático tiene origen en la columna. La diabetes es una de las causas más conocidas de neuropatía periférica. También pueden influir otros problemas como déficits vitamínicos, enfermedades autoinmunes, consumo de alcohol, algunos tratamientos médicos, infecciones como el herpes zóster o lesiones nerviosas tras una intervención quirúrgica.

En el dolor postquirúrgico, el nervio puede haber quedado irritado por la propia lesión inicial, por tejido cicatricial o por cambios en la sensibilidad de la zona. En otros casos, el dolor aparece después de una infección que afecta al nervio, como ocurre en la neuralgia posherpética.

Síntomas del dolor neuropatico

Los síntomas del dolor neuropatico no son iguales en todos los pacientes. Algunas personas sienten ardor constante; otras tienen crisis breves de dolor intenso; otras apenas tienen dolor, pero sí hormigueo, acorchamiento o pérdida de sensibilidad. Lo importante es reconocer el patrón.

Quemazón, calambres y descargas eléctricas

La quemazón es una de las formas más típicas de dolor neuropático. Puede sentirse como un calor interno o escozor profundo. A veces aparece en los pies, en una pierna, en el brazo o siguiendo una trayectoria concreta.

Las descargas eléctricas también son muy características. Suelen ser bruscas, intensas y de corta duración. Pueden aparecer al moverse, al cambiar de postura o incluso en reposo. En los problemas de columna, estas descargas suelen seguir el recorrido de una raíz nerviosa.

Los calambres dolorosos, pinchazos y sensación de agujas completan este grupo de síntomas. No siempre significan lo mismo, pero cuando se repiten o siguen un trayecto nervioso, conviene estudiarlos.

Hormigueo y pérdida de sensibilidad

El hormigueo puede ser leve al principio, como si la zona se hubiera dormido. Con el tiempo, puede hacerse más frecuente o acompañarse de pérdida de sensibilidad. El paciente puede notar que pisa raro, que no distingue bien la temperatura o que una parte de la piel está acorchada.

Este síntoma indica que el nervio no solo está generando dolor, sino que puede estar perdiendo capacidad para transmitir información normal. Cuando aparece junto a debilidad muscular, debe valorarse sin demora.

Dolor al roce y sensibilidad extrema

En el dolor neuropático hay estímulos que no deberían doler, pero que pueden resultar insoportables. El roce de una sábana, la ropa, el agua de la ducha o una caricia pueden provocar dolor. A esto se le suele llamar alodinia.

También puede existir hipersensibilidad, donde un estímulo ligeramente molesto se percibe como mucho más intenso de lo habitual. Esta sensibilidad extrema puede afectar mucho a la vida diaria, porque el paciente empieza a evitar ropa ajustada, caminar, dormir sobre un lado o tocar la zona afectada.

Dolor nocturno que altera el sueño

El dolor neuropático puede empeorar por la noche. En reposo, sin distracciones y con menos estímulos externos, la sensación de quemazón, hormigueo o descarga puede hacerse más evidente. En algunas neuropatías, el dolor nocturno es uno de los síntomas que más limita la calidad de vida.

Dormir mal aumenta la percepción del dolor, reduce la tolerancia física y afecta al estado de ánimo. Por eso tratar el dolor neuropático no significa solo bajar una puntuación de dolor, sino recuperar descanso, movilidad y autonomía.

Cómo se diagnostica el dolor neuropatico

El diagnóstico empieza escuchando bien al paciente. El tipo de dolor, su recorrido, los factores que lo desencadenan y los síntomas acompañantes orientan mucho. No es lo mismo un dolor lumbar mecánico que una ciática con descargas hasta el pie, ni un dolor cervical local que una compresión nerviosa con hormigueo en los dedos.

También es fundamental para descartar otras dolencias como la neuralgia del trigémino, que también es incapacitante y dolorosa pero tiene otro perfil.

Historia clinica y exploracion neurologica

La historia clínica permite conocer cuándo empezó el dolor, cómo ha evolucionado, qué lo empeora y qué lo alivia. También es útil para saber si existen antecedentes importantes, como diabetes, cirugías previas, traumatismos, infecciones o problemas de columna.

Después, la exploración neurológica ayuda a valorar factores como la sensibilidad, fuerza, coordinación y zonas dolorosas. Esta parte permite detectar signos de afectación nerviosa y pueden orientar hacia una raíz o nervio específico.

Pruebas complementarias: electromiograma y resonancia

Las pruebas se solicitan según la sospecha clínica. El electromiograma y los estudios de conducción nerviosa ayudan a valorar cómo funcionan los nervios y músculos. Pueden ser útiles para detectar neuropatías, atrapamientos nerviosos o lesiones radiculares.

La resonancia magnética es importante sobre todo cuando se sospecha un origen en la columna. Permite ver hernias discales, estenosis de canal, compresiones radiculares, lesiones medulares u otros problemas estructurales.

Tratamiento del dolor neuropatico

El tratamiento depende de la causa. No se aborda igual una neuropatía diabética que una raíz comprimida por una hernia discal. Por eso es tan importante no quedarse solo en cómo calmar el dolor, sino en por qué se está produciendo.

Fármacos para modular el dolor neuropatico

Los analgésicos habituales no siempre funcionan bien en el dolor neuropático. Muchas veces se emplean fármacos dirigidos a modular la transmisión nerviosa del dolor. En determinados casos de dolor neuropático en adultos, se recomiendan opciones como la amitriptilina, siempre con indicación y seguimiento médico.

Estos medicamentos no se limitan a esconder el dolor, sino que actúan reduciendo la excitabilidad anómala del sistema nervioso. Deben ajustarse de forma individual, porque la dosis, la tolerancia y la respuesta varían mucho entre pacientes.

Una pregunta frecuente es si el dolor neuropático tiene cura. La respuesta depende de la causa. Si el dolor se debe a una compresión nerviosa reversible, puede mejorar mucho al tratar el origen. Si existe una lesión nerviosa crónica, el objetivo puede ser controlar los síntomas, recuperar las funciones y evitar que el dolor domine la vida del paciente.

Bloqueos e infiltraciones en casos seleccionados

En algunos pacientes, los bloqueos o infiltraciones pueden ayudar a reducir la inflamación, calmar una raíz irritada o confirmar el origen del dolor. No son la solución para todos los casos, pero pueden ser útiles cuando existe una sospecha clara y el tratamiento conservador no es suficiente.

En patología de columna, las infiltraciones pueden formar parte de un plan más amplio que incluya medicación, rehabilitación y seguimiento. Si existe una compresión severa con déficit neurológico progresivo, puede ser necesario valorar otras opciones.

Rehabilitación, ejercicio y hábitos que ayudan

El reposo absoluto rara vez es la mejor estrategia a medio plazo. La rehabilitación ayuda a mantener movilidad, fuerza y control postural. El ejercicio adaptado puede mejorar la función, reducir la rigidez y disminuir la sensibilidad del sistema nervioso.

También conviene cuidar el sueño, controlar la diabetes si existe, evitar el tabaco, moderar el alcohol y mantener una actividad física adecuada. Saber que empeora el dolor neuropático también ayuda. Factores como la falta de descanso, el estrés continuo, un mal control metabólico o retrasar el diagnóstico pueden intensificar los síntomas.

Cuando acudir al neurocirujano

Conviene acudir al neurocirujano cuando el dolor neuropático se relaciona con la columna, baja por una pierna o un brazo, si se acompaña de hormigueo persistente o pérdida de sensibilidad, debilidad o dificultad para caminar. También es recomendable consultar si el dolor no mejora con tratamiento médico, si impide dormir o si limita de forma importante la vida diaria.

La valoración neuroquirúrgica no significa que siempre haya que operar. Significa estudiar si existe una causa estructural y decidir el tratamiento más adecuado para cada caso.

El dolor neuropatico puede ser complejo, pero no se debe normalizar ni asumir como algo inevitable. Cuando se diagnostica correctamente, es posible orientar el tratamiento, reducir el sufrimiento y recuperar calidad de vida.

En Gabinete Canario de Neurocirugía sabemos que el abordaje especializado permite valorar el origen del dolor desde una perspectiva neurológica y de columna, con el objetivo de ofrecer soluciones personalizadas, eficaces y humanas. Contacta con nosotros si necesitas una valoración y tratamiento.

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