Médico especialista neurocirugía

Hematoma subdural crónico: síntomas, diagnóstico y tratamiento en Las Palmas

El hematoma subdural crónico (HSC) es una acumulación gradual de sangre entre el cráneo y la superficie cerebral que se desarrolla a lo largo de semanas o meses. Es una patología frecuente en personas mayores de 60 años y tiene tratamiento quirúrgico efectivo con tasas de recuperación favorables cuando se diagnostica a tiempo.

¿Qué es un hematoma subdural crónico?

El hematoma subdural crónico es una colección de sangre antigua y sus productos de degradación que se acumula en el espacio subdural —entre la duramadre y la aracnoides— comprimiendo progresivamente el tejido cerebral.

A diferencia del hematoma subdural agudo, el crónico no siempre deriva de un traumatismo severo: puede originarse por un golpe menor olvidado semanas antes. El cerebro de las personas mayores tiene más espacio subdural disponible por atrofia fisiológica, lo que facilita que pequeños sangrados se acumulen sin síntomas iniciales y pasen desapercibidos durante semanas.

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¿Por qué se produce?

Traumatismo craneal leve

El antecedente más frecuente es un golpe en la cabeza que el paciente suele recordar como insignificante —una caída, un golpe contra un mueble, un accidente menor—. Las venas puente que cruzan el espacio subdural pueden desgarrarse ante movimientos bruscos de la cabeza, incluso sin impacto directo. El sangrado inicial es pequeño pero, al no reabsorberse correctamente, se cronifica y aumenta de volumen en días o semanas.

Envejecimiento cerebral y fragilidad venosa

El antecedente más frecuente es un golpe en la cabeza que el paciente suele recordar como insignificante —una caída, un golpe contra un mueble, un accidente menor—. Las venas puente que cruzan el espacio subdural pueden desgarrarse ante movimientos bruscos de la cabeza, incluso sin impacto directo. El sangrado inicial es pequeño pero, al no reabsorberse correctamente, se cronifica y aumenta de volumen en días o semanas.

Anticoagulantes y antiagregantes

Los pacientes en tratamiento con anticoagulantes (acenocumarol, warfarina, apixabán, rivaroxabán) o antiagregantes (ácido acetilsalicílico, clopidogrel) tienen mayor riesgo de desarrollar un HSC y de que este recidive tras la cirugía. El neurocirujano valorará en cada caso si suspender o ajustar la medicación antes de la intervención.

Alcohol y otros factores de riesgo

El consumo crónico de alcohol se asocia a alteraciones de la coagulación y a mayor riesgo de caídas. Otros factores de riesgo incluyen la insuficiencia hepática, las trombocitopenias y cualquier condición que altere la hemostasia. La presencia de varios factores simultáneos aumenta el riesgo tanto de aparición como de recurrencia.

Síntomas del hematoma subdural crónico

Cefalea persistente

El dolor de cabeza es el síntoma más frecuente y suele ser continuo, de intensidad moderada y de predominio en el lado donde se encuentra el hematoma. A diferencia de una cefalea tensional, no mejora con analgésicos habituales y tiende a empeorar progresivamente conforme el hematoma crece.

Confusión, somnolencia y cambios de conducta

El hematoma comprime el cerebro y altera su funcionamiento global. El paciente puede mostrarse desorientado, lento para responder, más olvidadizo o con cambios de personalidad que la familia atribuye erróneamente al envejecimiento normal. En personas mayores, estos síntomas se confunden frecuentemente con demencia o cuadros psiquiátricos, retrasando el diagnóstico.

Debilidad en un lado del cuerpo

La compresión del tejido cerebral puede producir hemiparesia —debilidad o torpeza en el brazo o la pierna del lado contrario al hematoma—. Este déficit motor puede instalarse de forma gradual o aparecer de manera súbita, y es una señal de alarma que requiere valoración urgente.

Alteraciones del habla, marcha y equilibrio

El HSC puede provocar dificultad para encontrar palabras o articular correctamente (afasia o disartria), inestabilidad al caminar y mayor riesgo de caídas. Estos síntomas, especialmente en personas mayores, deben llevar siempre a descartar patología intracraneal mediante prueba de imagen.

Diagnóstico del hematoma subdural crónico

TAC craneal

La tomografía axial computarizada (TAC) craneal sin contraste es la prueba de imagen de elección ante la sospecha de hematoma subdural crónico. Es rápida, ampliamente disponible y permite visualizar el hematoma con claridad: aparece como una colección hipodensa o isodensa en la periferia del cerebro. También permite valorar el efecto masa —desplazamiento de las estructuras cerebrales— y orientar la urgencia del tratamiento.

Resonancia magnética en casos seleccionados

La resonancia magnética (RM) craneal se reserva para casos en los que el TAC no es concluyente, cuando el hematoma es bilateral o cuando existe sospecha de patología subyacente. Ofrece mayor resolución de partes blandas y puede detectar hematomas isodénsos que el TAC no diferencia bien del tejido cerebral. No es de primera elección en urgencias por el mayor tiempo de adquisición.

Tratamiento del hematoma subdural crónico

Tratamiento conservador y vigilancia

En hematomas de pequeño tamaño, sin efecto masa significativo y con síntomas leves o ausentes, el neurocirujano puede optar por un seguimiento estrecho con TAC seriadas y tratamiento médico. Esta actitud expectante es adecuada en pacientes con alto riesgo quirúrgico o en aquellos con hematomas que muestran tendencia a la reabsorción espontánea. El paciente debe ser instruido para consultar de urgencias ante cualquier empeoramiento neurológico.

Cirugía con trépano y drenaje

La intervención quirúrgica estándar es la craneotomía con trépano y drenaje. Bajo anestesia local o general, el neurocirujano realiza uno o dos orificios en el cráneo (trépanos) a través de los cuales evacua el contenido líquido del hematoma y coloca un sistema de drenaje externo durante 24-48 horas. Es una cirugía de corta duración, generalmente bien tolerada incluso en pacientes de edad avanzada, con tasas de éxito superiores al 80-90% en la mayoría de las series publicadas.

Riesgo de recurrencia y seguimiento

La recurrencia es la complicación postquirúrgica más frecuente y ocurre en aproximadamente el 10-20% de los casos. Los factores que aumentan el riesgo de recidiva incluyen el uso de anticoagulantes, la bilateralidad del hematoma y el volumen inicial elevado. El seguimiento postoperatorio incluye TAC de control a las semanas de la intervención para confirmar la correcta evacuación y detectar precozmente cualquier recurrencia.

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Si tú o un familiar presentáis síntomas compatibles con un hematoma subdural crónico, solicita consulta para una valoración individualizada.

Preguntas frecuentes sobre el hematoma subdural crónico

Sin tratamiento y con efecto masa significativo, puede ser mortal o causar daño neurológico grave. Diagnosticado y tratado a tiempo, tiene un pronóstico favorable en la mayoría de los casos.

La craneotomía con trépano y drenaje suele durar entre 30 y 60 minutos. Es una intervención de menor complejidad comparada con otras cirugías intracraneales.

Sí. En personas mayores o bajo tratamiento anticoagulante, un traumatismo mínimo —o incluso un movimiento brusco sin golpe— puede ser suficiente para originar el sangrado.

La estancia hospitalaria habitual es de 2 a 5 días. La recuperación neurológica completa puede tardar semanas o meses según el tiempo que lleve el hematoma comprimiendo el cerebro.

Sí, la recurrencia ocurre en torno al 10-20% de los casos. Por eso es fundamental el seguimiento postoperatorio con TAC de control y revisiones con el neurocirujano.

En hematomas pequeños y asintomáticos, el neurocirujano puede optar por vigilancia activa. Sin embargo, cuando hay efecto masa o síntomas neurológicos, la cirugía es el tratamiento de elección.

La información de esta página es de carácter informativo y no sustituye la consulta médica. Ante la presencia de dolor lumbar persistente o síntomas neurológicos, acuda a un especialista en neurocirugía.