Médico especialista neurocirugía

Hernia cervical: síntomas,
diagnóstico y tratamiento

En el Gabinete Canario de Neurocirugía realizamos el diagnóstico y tratamiento especializado de la hernia cervical en Las Palmas de Gran Canaria, valorando cada caso de forma individual y aplicando un enfoque personalizado, tanto conservador como quirúrgico según la situación de cada paciente.

¿Qué es una hernia discal cervical?

Entre las vértebras del cuello existen los discos intervertebrales, cuya función es amortiguar los movimientos y proteger la columna cervical. Cuando este disco se deteriora o se rompe, su contenido puede desplazarse hacia el canal vertebral y comprimir una raíz nerviosa o, en los casos más graves, la médula espinal.

A esta situación la denominamos hernia discal cervical. Es una de las causas más frecuentes de dolor cervical irradiado al brazo y, en determinados casos, puede provocar afectación neurológica que requiere valoración especializada urgente.

Diagnóstico de la hernia cervical

El diagnóstico se basa en una historia clínica detallada, una exploración neurológica completa y la realización de pruebas de imagen. La resonancia magnética cervical es la prueba de elección, ya que permite visualizar con precisión el disco afectado, el grado de compresión y el estado de la médula espinal.

En determinados casos puede indicarse una electromiografía (EMG) para valorar el grado de afectación del nervio y orientar el tratamiento. Al igual que ocurre con la hernia discal lumbar, no toda hernia visible en la resonancia requiere tratamiento: la decisión siempre debe basarse en la correlación entre los hallazgos de imagen y los síntomas del paciente.

¿Por qué se produce?

La hernia cervical suele aparecer como consecuencia del desgaste progresivo del disco intervertebral. En muchos casos no existe una causa única, sino una combinación de factores que favorecen su desarrollo.

Degeneración discal cervical

Con el paso del tiempo, los discos intervertebrales pierden elasticidad y resistencia. Esta degeneración discal cervical es el factor más habitual en la aparición de una hernia, y puede producirse de forma progresiva y silenciosa durante años antes de generar síntomas.

Espondiloartrosis cervical

La pérdida progresiva de altura del disco puede desencadenar cambios artrósicos en las articulaciones cervicales. La espondiloartrosis cervical contribuye al estrechamiento del canal vertebral y puede asociarse a la hernia discal, amplificando la compresión sobre las estructuras nerviosas.

Traumatismos cervicales (latigazo)

Un traumatismo brusco, como el latigazo cervical producido en un accidente de tráfico, puede desencadenar o acelerar la aparición de una hernia discal cervical, especialmente en personas con degeneración previa del disco.

Factores de riesgo

El sedentarismo, la debilidad de la musculatura cervical, el tabaquismo, el sobrepeso y determinadas actividades laborales o deportivas que sobrecargan el cuello de forma repetida pueden favorecer el desarrollo de una hernia cervical.

Síntomas de la hernia cervical

Los síntomas varían en función del nivel afectado y del grado de compresión. En algunos casos el cuadro es leve y se limita al dolor cervical; en otros, la afectación nerviosa o medular puede ser significativa.

Cervicobraquialgia (dolor cervical irradiado al brazo)

La cervicobraquialgia es el síntoma más frecuente de la hernia discal cervical. Se trata de un dolor que nace en el cuello y se irradia hacia el hombro, el brazo y, en ocasiones, hasta los dedos de la mano. Su trayecto depende del nivel cervical afectado y del nervio comprimido.

Hormigueo y pérdida de sensibilidad en manos

La compresión radicular puede provocar sensación de hormigueo, acorchamiento o pérdida de sensibilidad en la mano o los dedos. Es habitual que los pacientes refieran que se les duermen las manos, especialmente en determinadas posturas o por la noche.

Debilidad en brazos y manos

En algunos casos, la compresión de la raíz nerviosa afecta a la función motora, produciendo pérdida de fuerza en el brazo, la mano o en la capacidad de prensión. Este síntoma debe valorarse siempre por un especialista.

Mielopatía cervical (compresión médula — urgencia)

La mielopatía cervical es la manifestación más grave de la hernia discal cervical. Se produce cuando la hernia comprime directamente la médula espinal, pudiendo causar torpeza en las manos, dificultad para caminar, inestabilidad y, en casos avanzados, pérdida de control de esfínteres. Ante la sospecha de mielopatía cervical, es necesaria una valoración neurológica urgente.
HERNIA DISCAL CERVICAL. CERVICALGIA. DOLOR EN EL BRAZO.

Niveles cervicales más afectados

Hernia discal C4-C5

La hernia discal C4-C5 puede provocar dolor en el hombro y debilidad en la musculatura del hombro y el brazo. El hormigueo en esta localización no siempre llega hasta la mano, lo que puede dificultar el diagnóstico inicial.

Hernia discal C5-C6 (la más frecuente)

La hernia discal C5-C6 es la localización más habitual. Produce dolor y hormigueo que se irradia hacia el pulgar y el dedo índice, y puede asociarse a debilidad para doblar el codo o girar la muñeca. El nervio C6 es el afectado con mayor frecuencia en las hernias cervicales.

Hernia discal C6-C7

La hernia discal C6-C7 es la segunda en frecuencia. La compresión del nervio C7 genera dolor irradiado hacia el dedo medio y debilidad para extender el codo o la muñeca. Es frecuente que los pacientes refieran dificultad para realizar tareas manuales precisas.

Tratamiento de la hernia cervical

Tratamiento conservador (collarín, medicación, fisioterapia)

En la mayoría de los casos, el tratamiento inicial es conservador. El objetivo es aliviar el dolor, reducir la inflamación y recuperar la funcionalidad sin necesidad de cirugía. Puede incluir analgesia, antiinflamatorios, relajantes musculares, el uso temporal de collarín cervical y fisioterapia cervical específica. Muchos pacientes experimentan una mejoría progresiva y satisfactoria con este enfoque.

Infiltraciones cervicales

Cuando el dolor no mejora con el tratamiento conservador, pueden valorarse infiltraciones epidurales o selectivas de la raíz nerviosa afectada. Estas técnicas permiten depositar medicación antiinflamatoria directamente en la zona de compresión, aliviando los síntomas y, en muchos casos, evitando la cirugía.

Discectomía cervical anterior y artrodesis (ACDF)

La discectomía cervical anterior con fusión vertebral (ACDF, por sus siglas en inglés) es la técnica quirúrgica más utilizada para el tratamiento de la hernia cervical cuando el tratamiento conservador no ha sido suficiente o existe afectación neurológica significativa. Consiste en retirar el disco dañado por un abordaje anterior al cuello y sustituirlo por una caja de fusión que estabiliza el segmento vertebral. Es una intervención segura y con buenos resultados en pacientes correctamente seleccionados.

Prótesis de disco cervical (artroplastia)

En determinados pacientes, especialmente los más jóvenes o los que presentan afectación de un único nivel, puede plantearse la implantación de una prótesis de disco cervical como alternativa a la artrodesis. La artroplastia cervical permite mantener el movimiento del segmento intervenido, preservando la mecánica natural de la columna y reduciendo el riesgo de degeneración de los discos adyacentes a largo plazo.

Recuperación tras la cirugía cervical

La recuperación tras una cirugía de hernia cervical suele ser progresiva. En la mayoría de los casos, los pacientes pueden levantarse al día siguiente de la intervención y retomar la actividad ligera en pocas semanas. La mejoría del dolor irradiado al brazo suele ser precoz, mientras que la recuperación de la fuerza o la sensibilidad puede requerir más tiempo.

El seguimiento por parte del especialista en neurocirugía es fundamental para asegurar una buena evolución, controlar la recuperación neurológica y valorar la incorporación progresiva a la actividad laboral y deportiva. Cada paciente evoluciona de forma diferente, por lo que las indicaciones siempre se adaptan de forma individualizada.

Neurocirujano especialista en hernia lumbar en Las Palmas

En el Gabinete Canario de Neurocirugía contamos con experiencia en el diagnóstico y tratamiento de la hernia cervical y otras patologías de la columna vertebral, incluyendo la hernia discal lumbar y la estenosis lumbar. Si presenta dolor cervical, dolor irradiado al brazo o cualquier síntoma compatible con una hernia discal cervical, puede solicitar una valoración especializada.

La información contenida en esta página es de carácter divulgativo y no sustituye la valoración médica individual. Ante la sospecha de estenosis lumbar u otra patología de columna, consulte siempre con un especialista.

Preguntas frecuentes

El adormecimiento nocturno de las manos es uno de los síntomas más referidos en la hernia discal cervical, aunque existen otras causas posibles como el síndrome del túnel carpiano. Una valoración por un especialista permitirá llegar al diagnóstico correcto y orientar el tratamiento adecuado.

La combinación de dolor cervical con dolor irradiado al brazo —lo que denominamos cervicobraquialgia— es uno de los signos más característicos de la hernia discal cervical. No obstante, hay otras patologías que pueden dar este cuadro, por lo que es importante realizar una valoración neuroquirúrgica con las pruebas de imagen correspondientes.

No. La mayoría de los pacientes con hernia cervical mejoran con tratamiento conservador. La cirugía se reserva para los casos en que el dolor no responde al tratamiento, existe afectación neurológica progresiva o hay signos de mielopatía cervical.

La artrodesis (ACDF) fusiona las dos vértebras implicadas, eliminando el movimiento en ese segmento. La prótesis de disco cervical, en cambio, sustituye el disco dañado preservando la movilidad. La elección entre ambas técnicas depende de las características del paciente, el nivel afectado y la valoración individualizada por el neurocirujano.

La recuperación varía según el tipo de intervención y la situación de cada paciente. En general, la actividad ligera puede retomarse en pocas semanas, mientras que la incorporación al trabajo o a actividades más exigentes se valora de forma progresiva con el especialista.