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Mielopatía cervical: síntomas, escala mJOA y cuándo operar

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La mielopatía cervical es la compresión crónica de la médula espinal en el cuello, más frecuente a partir de los 50 años en los niveles C5-C6 y C6-C7. Descubre sus síntomas, la escala mJOA y cuándo es necesaria la cirugía.

Notar torpeza en las manos o cierta inestabilidad al caminar no significa siempre que el cuerpo simplemente «esté fallando» con la edad. A veces, detrás de esa torpeza hay una compresión progresiva de la médula espinal en el cuello: la mielopatía cervical.

La mielopatía cervical es la lesión de la médula espinal por compresión crónica en el cuello. Aparece sobre todo a partir de los 50 años y afecta con más frecuencia a los segmentos C5-C6 y C6-C7. El diagnóstico exige resonancia magnética cervical; sin tratamiento, el deterioro es progresivo.

Su evolución suele ser lenta, y eso hace que muchas personas atribuyan los primeros síntomas a otras causas y tarden en consultar. El objetivo de este artículo no es alarmar, sino ayudar a reconocer el patrón: qué la provoca, qué síntomas deben hacer sospecharla y cuándo está indicada la cirugía.

¿Qué es la mielopatía cervical?

La mielopatía cervical es una enfermedad progresiva causada por la compresión de la médula espinal a nivel cervical, que puede provocar un deterioro neurológico significativo si no se diagnostica y trata a tiempo. También se conoce como mielopatía cervical espondilótica (CSM) o mielopatía cervical degenerativa (DCM); son términos distintos para el mismo proceso, el desgaste progresivo de la columna cervical que termina reduciendo el espacio disponible para la médula.

Definición y por qué es una urgencia neuroquirúrgica

Que el cuadro se instaure poco a poco no lo hace menos serio. La médula espinal no da segundas oportunidades: es una estructura muy sensible, y una compresión mantenida en el tiempo puede dejar un daño que ya no se revierte. Por eso, cuando aparecen signos de progresión (la marcha empeora, se pierde fuerza, cambia el control de esfínteres), la valoración neuroquirúrgica pasa a ser urgente. No es algo que deba esperar a la siguiente revisión programada.

Diferencia entre mielopatía y radiculopatía cervical

Son dos términos que se confunden con frecuencia, y no describen lo mismo. En la radiculopatía se comprime una raíz nerviosa concreta: el síntoma típico es dolor o hormigueo que sigue un trayecto definido, casi siempre en un solo brazo. En la mielopatía, lo que se comprime es la médula en sí, así que los síntomas suelen ser más difusos y afectar a los dos lados: ambas manos, la marcha, el equilibrio, sin seguir el recorrido de un nervio concreto. Y conviene saberlo, porque ambos cuadros pueden darse a la vez en el mismo paciente.

Causas: por qué se comprime la médula cervical

La mielopatía cervical aparece cuando el canal por el que pasa la médula se estrecha poco a poco, o cuando algo ocupa ese espacio de forma más brusca. Casi nunca hay una sola causa; lo habitual es que se sumen varias.

Degeneración discal y osteofitos

Es la causa más habitual, con diferencia. Con los años, los discos cervicales pierden altura y aparecen osteofitos, pequeños picos óseos que van ganando terreno dentro del canal. Este proceso se llama espondilosis cervical, y es la razón por la que la mielopatía aparece sobre todo a partir de los 50 años.

Hernia discal cervical grande

Una hernia discal cervical severa puede comprimir la médula de forma más aguda, sumándose a un estrechamiento crónico que quizá ya existía sin dar síntomas. Es, de hecho, una de las causas que con más frecuencia hace que un paciente hasta entonces estable empeore de forma más notoria en poco tiempo. (Puede consultarse también la información general sobre hernia discal.)

Osificación del ligamento longitudinal posterior (OLLP)

Es una causa menos conocida, pero no por eso menos relevante: el ligamento que recorre la parte posterior de los cuerpos vertebrales se calcifica y termina convirtiéndose en hueso, ganando espacio dentro del canal cervical. Puede pasar desapercibida en una resonancia si no se busca específicamente, lo que la convierte en un diagnóstico fácil de dejar pasar.

Traumatismo cervical

En un canal ya estrechado por la degeneración, no hace falta un golpe grave para desencadenar o agravar el cuadro. Una caída o un traumatismo relativamente leve pueden bastar, incluso sin que haya fractura vertebral de por medio.

Síntomas y señales de alarma

Los primeros síntomas de la mielopatía cervical suelen ser sutiles y progresivos, y ese es justo el problema: al no doler mucho, es fácil restarles importancia y retrasar el diagnóstico.

Signos motores: torpeza en manos y alteración de la marcha

Uno de los signos más característicos es la torpeza o pérdida de destreza manual: dificultad para abotonarse la camisa, escribir o manipular objetos pequeños. Con frecuencia se suma la torpeza y el hormigueo en las manos, junto con alteraciones en la marcha, sensación de inestabilidad al caminar o pérdida de fuerza en brazos y piernas.

Signos sensitivos y de esfínteres

También es habitual notar adormecimiento o parestesias en brazos y manos. En fases más avanzadas puede aparecer alteración del control de esfínteres, un signo que ya indica una afectación medular importante y que no debe esperar a una consulta programada.

Cuándo acudir a Urgencias

Reconocer estos síntomas y acudir a valoración médica especializada a tiempo es lo que marca la diferencia entre un cuadro que se controla y uno que deja secuelas.

Señales de alarma — actúa de inmediato:

  • Torpeza súbita en las manos (dificultad para abrocharse botones, escribir, coger objetos).
  • Marcha inestable o alteración del equilibrio.
  • Pérdida de fuerza en piernas o brazos.
  • Alteración del control de esfínteres.

Llama al +34 928 40 40 40 o acude a Urgencias.

Diagnóstico: resonancia magnética cervical y evaluación neurológica

Aquí, actuar a tiempo es lo esencial. Un diagnóstico precoz, apoyado en la exploración neurológica y en pruebas de imagen, permite saber cuánto se ha comprimido la médula y planificar la estrategia más adecuada para cada caso.

Exploración clínica: signos de Hoffmann y Babinski

Durante la exploración, el neurocirujano busca signos de afectación de la vía motora: el signo de Hoffmann (una respuesta refleja en los dedos) o el signo de Babinski (una respuesta refleja en el pie). Que aparezcan orienta hacia un problema en la médula espinal, no en un nervio periférico aislado.

Resonancia magnética cervical como prueba de referencia

La resonancia magnética cervical es la prueba de referencia: permite ver el grado de compresión, identificar la causa (degeneración, hernia, OLLP) y comprobar si ya existen cambios de señal en la propia médula, un dato que pesa mucho en el pronóstico.

Escala mJOA (0-18) para estratificar gravedad

La escala mJOA (Japanese Orthopaedic Association modificada) puntúa de 0 a 18 la función motora de brazos y piernas, la sensibilidad y el control de esfínteres. No es una cifra más: es lo que permite clasificar la gravedad de forma objetiva y decidir el manejo.

PuntuaciónGravedadManejo
15-17LeveConservador: fisioterapia + RM de seguimiento
12-14ModeradaDescompresión quirúrgica indicada
0-11SeveraCirugía preferente/urgente

Escala Nurick (0-5) como complemento

La escala Nurick suele usarse junto a la mJOA. Puntúa de 0 a 5 según la afectación de la marcha, desde ausencia de alteración (0) hasta necesidad de silla de ruedas (5), y sirve sobre todo para ver cómo evoluciona el paciente entre una revisión y otra.

Niveles cervicales más afectados: tabla C3-C7

No todos los niveles cervicales se afectan por igual, y el segmento comprimido influye directamente en qué síntomas predominan. Esto es lo que se observa con más frecuencia.

SegmentoFrecuenciaSignos clínicos típicos
C4-C52%Debilidad del deltoides; dolor irradiado al hombro
C5-C619%Debilidad del bíceps; dolor irradiado hombro-brazo
C6-C769% Debilidad del tríceps; dolor irradiado brazo-mano
C7-D110%Debilidad de la musculatura intrínseca de la mano

Tratamiento por gravedad: conservador vs. quirúrgico

No toda mielopatía cervical necesita operarse, y esa es una de las primeras dudas que surgen en consulta. El tratamiento depende de la causa y, sobre todo, de la gravedad medida con la escala mJOA. En casos moderados o severos, o cuando los síntomas progresan, la cirugía descompresiva cervical pasa a ser el tratamiento de elección, con el objetivo de liberar la médula y frenar el deterioro.

Manejo conservador (mJOA ≥15, estable)

En pacientes con mielopatía leve y clínicamente estable, puede optarse por fisioterapia y resonancia magnética de seguimiento periódico, vigilando de cerca cualquier signo de progresión antes de plantear la cirugía.

Descompresión anterior (ACDF, corpectomía)

Cuando la compresión viene de la parte anterior de la columna (hernia, osteofitos), lo habitual es abordarla por vía anterior: discectomía cervical anterior con fusión (ACDF) o corpectomía cuando hace falta retirar el cuerpo vertebral.

Descompresión posterior (laminectomía, laminoplastia)

Cuando la compresión afecta a varios niveles o viene de la parte posterior del canal, se opta con más frecuencia por un abordaje posterior: laminectomía o laminoplastia cervical, que amplían el espacio disponible para la médula.

Recuperación esperable

Esta intervención, con técnicas neuroquirúrgicas avanzadas y basada en la evidencia científica, ofrece una oportunidad real de preservar la función neurológica y mejorar la calidad de vida. El seguimiento posterior y la rehabilitación tras la cirugía son claves en la recuperación; el ritmo y el grado de mejoría dependen en buena medida de cuánto tiempo llevaba la médula comprimida antes de operar.

Pronóstico y consecuencias sin tratamiento

La mielopatía cervical exige atención especializada, diagnóstico precoz y un tratamiento basado en la evidencia. Sin tratamiento, puede evolucionar hacia una discapacidad neurológica permanente. Actuar pronto no solo mejora el pronóstico: es lo que preserva la autonomía y la calidad de vida del paciente a largo plazo.

Mielopatía cervical en Las Palmas: consulta con neurocirujano

Debilidad, torpeza en las manos, inestabilidad al caminar o síntomas neurológicos que van a más no deben ignorarse ni dejarse pasar «a ver si mejora solo». En el Gabinete Canario de Neurocirugía, en Las Palmas de Gran Canaria, cada caso se valora de forma individualizada, con exploración neurológica y resonancia magnética cervical, para decidir si basta con manejo conservador o si está indicada la cirugía. Consultar no significa operar siempre; significa tener un diagnóstico claro. Si tienes dudas o quieres una consulta con un neurocirujano, puedes pedir cita a través de esta página.

Preguntas frecuentes sobre la mielopatía cervical

¿Qué es la mielopatía cervical?

Es la lesión de la médula espinal por compresión crónica en el cuello, causada por degeneración discal, osteofitos, hernia grande, osificación del ligamento longitudinal posterior o traumatismo. Sin tratamiento progresa: torpeza en las manos, alteración de la marcha y pérdida de fuerza.

¿Qué tan grave es la mielopatía?

La gravedad se mide con la escala mJOA (0-18): leve 15-17, moderada 12-14, severa 0-11. Es una enfermedad progresiva y sin tratamiento el deterioro puede volverse irreversible. En casos moderados o severos, la cirugía descompresiva frena la progresión.

¿Cómo se cura la mielopatía cervical?

En mielopatía leve y estable cabe manejo conservador (fisioterapia, RM seriada). En moderada, severa o progresiva, la descompresión quirúrgica es el estándar: vía anterior (ACDF, corpectomía) o vía posterior (laminectomía, laminoplastia). La cirugía a tiempo frena la progresión.

¿Consecuencias de una mielopatía cervical?

Sin tratamiento puede provocar alteración de la marcha, pérdida de fuerza y destreza en las manos, alteración de esfínteres y discapacidad permanente. Detectada y tratada a tiempo, la cirugía detiene el deterioro; la recuperación de secuelas ya establecidas es variable.

Este contenido tiene carácter divulgativo e informativo y no sustituye la valoración ni el criterio de un médico especialista; conviene consultar siempre con un profesional ante cualquier síntoma.

Neurocirujanos del Gabinete Canario

El diagnóstico y tratamiento de la mielopatía cervical requiere experiencia en cirugía de columna cervical. Como recuerda el Dr. Francisco Delgado López (nº de colegiado 353508369), neurocirujano, la clave está en detectar a tiempo la progresión antes de que deje secuelas. Y como explica el Dr. Daniel Rodríguez Pons (nº de colegiado 352855216), especialista en Neurocirugía, una evaluación detallada es fundamental para proponer el plan más adecuado en cada caso. Ambos forman parte del Gabinete Canario de Neurocirugía, especializado en patología de columna cervical, incluida la descompresión quirúrgica de la mielopatía.

En resumen, la mielopatía cervical es una patología que conviene valorar con un especialista, especialmente si la torpeza en las manos o la inestabilidad al caminar van a más. Un diagnóstico preciso, apoyado en la escala mJOA y la resonancia magnética, es el primer paso para decidir si basta con vigilancia o si es momento de operar. Si tú o un familiar en Canarias notáis alguno de estos síntomas, consulta con un neurocirujano para una valoración experta.

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En el Gabinete Canario de Neurocirugía, trabajamos cada día para ofrecer soluciones personalizadas y eficaces a nuestros pacientes. Si buscas un equipo comprometido con la excelencia, la innovación y el trato humano, te invitamos a confiar en nuestra experiencia en neurocirugía en Las Palmas. Estamos aquí para ayudarte a recuperar tu bienestar. 

Dr. Daniel Rodriguez Pons

Especialista en Neurocirugía con trayectoria en cirugía de columna y patología craneal. Pasa consulta en Las Palmas de Gran Canaria y Maspalomas.
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Dr. Francisco Delgado López

Especialista en patología cerebral, cirugía de columna y técnicas mínimamente invasivas. Pasa consulta en Las Palmas de Gran Canaria y Maspalomas.
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